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El Horror de las Profundidades

El largo camino dorado llega a su fin. La niebla matutina se abre en las altas montañas para revelar ante nuestros sorprendidos ojos un prodigio de milenaria arquitectura. La legendaria megápolis olvida de Xin-Shalast aparece ante nosotros. Sus gigantescos edificios brotan por doquier a través del valle, bajo la impávida mirada del pétreo rostro de Karzoug, esculpido en la ladera de la cumbre del Mhar Massif. Lo primero que llama nuestra atención son las descomunales proporciones de las construcciones de la ciudad. Gruesas murallas de negro basalto, flaqueadas por enormes torres del mismo material y de varias decenas de metros, guardan la entrada al mítico enclave del Señor de la Avaricia. Un mar petrificado de oscura lava volcánica cubre toda la falda lateral derecha de la meseta, como recordatorio de una antaña catástrofe que acabó engullendo parte de la ciudad. El viento arrastra las notas disonantes de una  flauta. La melodía lleva acompañándonos todo el viaje de ascenso al val...

Camino a Xin-Shalast

    Están llamando a la puerta, el sonido suena cada vez más fuerte por todas las habitaciones. La casa cruje haciendo que paredes y suelo tiemblen bajo nuestros pies, casi todos conseguimos mantenernos firmes, pero Dorkas cae en varias ocasiones ante la fuerza sobrenatural que nos golpea. Mientras Thorik reza a Moradin para que nos proteja sentimos como los espíritus que hay junto a nosotros gritan intentando volvernos locos. En un instante la casa deja de temblar, dejan de llamar a la puerta y las incesantes voces desaparecen, frente a nosotros una figura comienza a tomar forma. Ante el grupo se muestra el fantasma de Silas Vekker, no tiene ojos y su boca no se mueve, pero puede vernos y nos habla. Sabe que buscamos el camino a Xin Shalast, camino que él conoce y que a cambio de un precio esta dispuesto a mostrarnos. Los restos de su hermano Kavirek yacen a una milla de distancia, si somos capaces de encontrarlos y llevarlos hasta él, nuestro sería el sec...

Hambrientos de cordura

Sin saber bien cómo, escapamos de la forja rúnica. El viento helado nos golpea en la cara, pero no temblamos de frío, sino por la emoción de haber vuelto a casa. Hemos ido a uno de los confines entre planos para encontrar el “con qué” y ahora toca ir a otro lugar tan recóndito como oculto para encontrar “a quién” vamos a matar. Acaricio satisfecho el pomo de mi espada y, al entrar en contacto con ella, me invaden imágenes de Shalelu… Fría… Sensual… Peligrosa… Como el filo de mi espada. Sacudo mi cabeza hasta que consigo, con esfuerzo, recuperar la compostura. ¿A qué han venido esos pensamientos? No entiendo cómo es posible que este arma rúnica, al mismo tiempo que enturbia mi mente, consiga que mis reflejos sean más agudos. Lo mismo me ocurría cuando combatía junto a Shal… no podía dejar de ver su gracilidad con el arco… el olor de su pelo… ¡BASTA! En un respiro, consigo llevarnos a todos al Dragón Oxidado. Por un momento dejamos toda la locura atrás, y nos dejamos envolver po...

Ración de Bolas de Fuego

Después de forjar las armas, pensando en nuestro futuro con Karzoug por supuesto, nos dirigimos a la última sala de la Runeforge. Nos metemos en una sala que está llena de ceniza. Le digo al clérigo que esto huele a emboscada, me recordaba a muchas historias que he leído y escuchado sobre valientes que murieron por no ir prevenidos. Consigo dispersar al segundo intento gracias al estoque que llamo Celoso. Ese estoque me lo regaló Celdor, un amigo Gnomo de Riscorvo, siempre está atento a cualquier información que pueda ayudar.  Vemos que nos están esperando 2 estatuas de varios metros de alto, una con forma de hombre, enfrente nuestra con el hacha en alto y otra de mujer, una arquera de varios metros de alto y mármol que está encima de un pedestal bien alto.  El combate es duro. Soros crea grasa debajo de ellos, pero nos damos cuenta de que están levitando levemente. Thorik está atento con conjuros de protección. Estos seres son duros. Stolas Consigue echar abajo ...

La Avaricia Rompe el Saco...

El tiempo es el bien más preciado que nos dieron los dioses. Las riquezas obtenidas, las experiencias vividas, las almas encarnadas que se cruzan en nuestro camino... vienen y van. Pero el tiempo transcurre inexorable, sin que haya posibilidad de regreso. Llegas a este mundo sabiendo que tu existencia es finita… Mas nada de esto es así en esta extraña dimensión. Aquí el tiempo se ha detenido por obra de una poderosa y antinatural magia; una magia que imbuye cada rincón de este plano de arcana artificialidad… Y el sector del Señor de la Avaricia no era una excepción. Después de dejar atrás la sala de los diablillos en remojo, nos adentramos por los pasajes y cámaras del complejo. Buena información nos dieron los demonios acuáticos y así tenemos cierta idea de lo que encontraremos tras cada habitáculo visitado y cada recodo doblado. La arquitectura simétrica del lugar aventura y predice qué encontraremos a uno y otro lado… Entramos en una cámara, ocupada por una pila...