La joven Isonde, nació en una pequeña aldea costera cerca de la ciudad de Magnimar, un lugar donde la superstición era más fuerte que la fe. Desde pequeña la suerte parecía perseguirla, pero siempre de una manera torcida. Si encontraba una moneda, alguien cercano enfermaba; si escapaba de un pequeño accidente, otro lo sufría en su lugar; si soñaba con un presagio, éste se cumplía, pero nunca como ella pensaba. La gente decía que estaba tocada por algo antiguo, no sabían cuán cierto era. Una noche mientras dormía, una sombra líquida emergió del suelo y se deslizó hacia ella. No era un demonio, ni un espíritu, ni un dios. Era algo mucho más viejo que todos ellos, un fragmento de magia primigenia, un eco de un poder que existía mucho antes de que los mortales dieran nombre a sus dioses. Ese poder la eligió o la maldijo, a veces es difícil distinguirlo. Justo cuando esa energía ancestral la marcó de por vida, una pequeña criatura apareció junto a ella, era una rata albina, de oj...
Frikadas & crónicas del entorno rolero, fetenero y phoskitero cordobés