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Muerte en Freeport

Poco a poco recobro la consciencia...¿que ha pasado?...ese maldito templo de Yig y esas malditas serpientes...uf, que dolor de cabeza...debemos explorar el templo y encontrar esos objetos: colmillos, veneno y escamas. Ah, sí, de hecho pudimos explorar las catacumbas del templo submarino de Yig. Atestado de sombras, pobres, ya prácticamente recuerdos que eternamente repiten su rutina. Ravic-Aten se emplea a fondo, constantemente usando su amuleto con una luz deslumbrante que estas criaturas no pueden soportar. Tras algunos combates, pudimos encontrar el recuerdo de una voz que sin parar nos ofrecía un acertijo. Gracias al ingenio de Maese Radek, el espíritu nos revela el compartimento de la estatua de Yig donde encontramos el veneno . No muy lejos, el instructor de las serpientes no ha dejado su puesto: Lagertha y Graorburz dan buena cuenta de él antes de que pueda suponer un problema. De este combate obtenemos no sólo las escamas , también una lanza fantasmal que poco después va dar ...

Relgore el chato

Por fin encontramos un par de horas para descansar...casi dos jornadas en pie y luchando, eso sí, ha merecido la pena y tenemos al templo de Oghma (o a la mayoría) a salvo. Y toda la información que hemos podido encontrar. Por cierto, que cantidad de hombres serpiente, creo que un día escribiré un tratado al respecto de estos encuentros y de la posibilidad de que estén repartidos por todo Faerûn...   Cuando estamos ajustando las correas de las nuevas armaduras, ¿cómo pueden moverse con todo ese peso encima?, nuestro querido Hermano Egil aparece tembloroso. Los nervios le traicionan y nuestra sagaz conversación pronto revelan que el pobre diablo pidió algo de dinero a un prestamista para contratarnos en aquellos primeros días en Freeport. Y no se le ha ocurrido otra cosa al desgraciado que amputarle un dedo meñique a nuestro amigo. Bueno bueno, con estas no nos queda más remedio que hacerle una visita a ese prestamista, un tal Relgore el chato. Aunque parece que tendr...

En el subsuelo de Freeport

La habitación llena de sangre y vísceras, el cuerpo del abusón tonto a un lado y el cuerpo del abusón listo en la cama...por suerte he hecho a Graorburz invisible y a Radek dudo que puedan encontrarlo. Mis compañeros se preguntan quién es esa sombra en el dormitorio, pero ya os respondo yo: otro dolor de cabeza de esos que parecen no acabarse en esta maldita ciudad. Y pensar que hace pocas horas estábamos entregándole el cajón con los ladrillos falsos a Verlaine. Que chulito estaba el abusón tonto entonces. Justo después pudimos hacer unas averiguaciones sobre el ater ego de Milos, ese "mercader". En la taberna pudimos encontrar otro cubil de serpiente, a estas alturas me pregunto si habrá algún humanoide no reptiliano paseando por Freeport. Lo único que pudimos sacar que mereciera la pena es la enésima confirmación de que la guardia personal de Verlaine, o más posiblemente de Milton Drac en la sombra, está metida hasta el fondo en esto.  Poco después unos mato...

Historia de un Mediano...

Érase que se era, un mediano de nombre Radek y de sobrenombre MusgoVerde (y SetaAlgosa, y LiquenPardo, y así hasta quién sabe ande…), felizmente venido al mundo en algún lugar enrededor de la ciudad de Arabel (se supone, y quien sabe si en ella misma…), conocida villa del Reino de Cormyr. Dícese de semejante elemento (y no es para menos el calificativo, pues a los hechos descritos a continuación me remito…) que provenía de una progenie de medianos piesligeros de la antaña y abolengada profesión circense, a cuyo gremio había pertenecido su familia, generación tras generación, hasta donde la memoria alcanza. Pasó su niñez de villa en villa, viajando a través de verdiales y praderas, frondosas arboledas, onduladas colinas y escarpadas montañas, siempre en marcha por las incógnitas y fabulosas tierras de Faerûn. En cada poblado, en cada aldea, la troupe de los MusgoVerde estrenaban su función anual, trayendo ilusión y alegría a las anodinas y paupérrimas vidas de aquellos ...

La Mazmorra de los Profundos

Después de los avatares acontecidos tras nuestra llegada a Freeport, finalmente nos dirigimos al dichoso Templo de Oghma, esa deidad aburrida que está todo el día leyendo y coleccionando libritos. Seguro que Pharaun, nuestro ratón… digo mago de biblioteca estará bien feliz de ingresar en su morada! Jejeje Como somos la mar de previsores, por la cuenta que nos trae, nos dividimos en dos grupos, a saber: por un lado Pharaun y el bichaco de Graorburz (ya te vale, anda que el mago es tonto jajaja) y por el otro Ravic-Aten, nuestro enfermero ambulante (que no lea esto :S), Lagertha, la musculosa guerrera de extraño nombre reptiliano (bromita J ) y un servidor, hondero “salvador de aventureros”, Radek Musgoverde y demás lindezas,  por la gracia de las balas de piedra de mi honda ups! (la modestia por delante ;) ) Henos aquí, en tierra extraña y hábitat aun más peregrino (al menos para quien os narra), dándole vueltas a la sesera, buscando alguna información que nos sacase del...