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Entradas

Al interior del laberinto

 Entramos en una extraña habitación, en su interior encontramos un trono que preside la estancia y unas ventanas rotas que sólo dejan pasar la oscuridad de Barovia, volvemos a escuchar el llanto mucho más claro y cercano que antes, algo suena en el trono. Vislumbramos unos tentáculos negros como la noche que danzan lentamente, un corazón palpitante se arrastra hacia nosotros, ya no llora, solo grita y chilla. Vemos como de las sombras dos bocones barbotantes nos asaltan, aberraciones de este lugar maldito, que nos atacan una vez más. El llanto es ensordecedor y al grupo le cuesta realmente concentrarse, tal es la locura desatada, que el pequeño ladrón huye despavorido a toda velocidad por los pasillos del castillo, la guerrera parece también desconcertada, solo el paladín, junto con el mago y el sacerdote hacen frente a las amenazas. Los latigazos, las explosiones de fuego y los rezos crean un sonido mucho más atronador que el grito de la bestia, haciendo que la agonía de este ser ...

Expedición al Castillo Ravenloft

 "¿Quienes son todo esos de ahí delante?" La voz de Ravic me devuelve a la realidad. He estado sumido en mis pensamientos y recordando el final del combate de ayer con el dragón formado por espíritus...Azuth, fue ayer, podríamos decir que hace horas, y se me antoja que ocurrió hace más de un año...sí que puede hacerse largo un camino tan corto como el de subida al Castillo de Stradh, que tan bella y a la vez aterradora imagen ofrece desde abajo. Esperando encontrar la negrura por anfitrión, levanto la vista ante el comentario de Ravic. Todavía hay esperanza. Una sonrisa que algo tiene de amarga pero que no puedo reprimir del todo. El pueblo de Barovia junto a nuestros aliados se ha levantado para asaltar el castillo. Sería conmovedor si no significase la muerte segura de unas almas inocentes que por mucho han pasado ya. Nos cuesta su decepción, pero la decisión del grupo es unánime. No necesitamos consensuarlo: deben marchar a casa y dejarnos a nosotros con la misión. Por sue...

Ante las puertas hacia la oscuridad

Los héroes de Freeport iban ascendiendo por el camino en dirección al castillo Ravenloft. Ya cerca, tienen una vista privilegiada de todas las tierras que rodean Barovia. Un terreno que ya conocen bien. Un terreno que hasta hace poco había sido engullido por las tinieblas y ahora son bañados por una luz mortecina que se cuela a través de la perenne bruma. Toda esa oscuridad repartida por el territorio ha ido retrocediendo hasta concentrarse en un único punto… al mismo que se dirigen ahora mismo. Con cada paso, la lluvia se va haciendo más intensa, el viento cobra más fuerza y se hace más frío, y la luz que ilumina el camino es la de los continuos relámpagos. Caminan en silencio mientras las palabras del señor de estas tierras retumban en sus cabezas. “No somos tan diferentes. Somos el mismo tipo de persona, pero nos separa la perspectiva que da el tiempo. Hace más de lo que puedo recordar luchaba por el bien común, sin importarme el perjuicio propio. Creía en que un mundo justo era pos...

Auge y caída

Frente a nosotros la imponente puerta de oro y gemas que nos separa de nuestro aciago destino, evitar el regreso del Señor de la avaricia Karzoug.   Desconocíamos si seguíamos en Faerum o habíamos llegado a otro extraño lugar de Leng, pero lo que era seguro es que en aquel lugar se iba a decidir el final de nuestra aventura, aquella que comenzó tiempo atrás en la tranquila villa de Cala Arenosa. Mientras Sumak, Thorik y Soros organizan nuestras defensas mágicas y se preparan para lo inevitable, Dorkas y yo recordamos como el azar nos llevó a entrar en el Dragón Oxidado, lugar donde conocimos a Thorik y entablamos amistad con Ameiko, como nuestros viajes nos guiaron hasta la fortaleza de los Flechas Negras, donde Soros se unió a nosotros y finalmente en el lugar menos esperado de todo Faerum, Sumak apareció para darnos su ayuda y esperanza. Tras los cánticos y susurros arcanos parece que estamos preparados para nuestro combate final. Abrimos las puertas y ante nosotros el calor del ...

Tras la tormenta

 La búsqueda llegó a su final. Mucho se ha hablado, cantado y escrito desde que al abandonar Xin-Shalast encontrásteis a Thom Merrilin mesándose su bigote envuelto en su capa de cuadros de tela multicolor. Y no sólo por Thom, juglar habitual en cortes y palacios, y por Los Arpistas, que os dieron un especial reconocimiento.  La noticia de los Héroes del Sihedrón que evitaron el fin de Faerûn se ha propagado tanto casi como que Xin-Shalast es ahora una zona de expolio y guerra en la que tienen el dudoso honor de convivir diferentes facciones de sectas, grupos mercaderes y enviados de un puñado de países. No siempre con buenas intenciones. De hecho, no en la mayoría de los casos. Pero es algo en lo que no queréis pensar ahora. Os habéis ganado un descanso, y bien merecido. Soros ha pasado algunos meses en una búsqueda arcana, al parecer relacionada con Leng. Thorik se ha quedado marcado por la intervención de Moradin, y si cabe es aún más celoso de su fe. Dorkas y Stolas recorre...