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Graorzburz o el infortunio de la pérdida

¡Nos despierta Radek sobresaltado! Algo extraordinario debe ser para que tenga esa cara de preocupación. Graorzburz ha desaparecido...la cuerda pende al vacío de la sala, solitaria casi como abandonada. Parece que oscilara todavía después de que Graorzburz se descolgase de ella.  Extrañados, desorientados y con algo más de desánimo nos ponemos en el reconocimiento de las habitaciones aledañas. Ni rastro. Lo único que tenemos es la ausencia de nuestro compañero...por el momento, ya que desde luego que echaremos más en falta muy pronto. ¡Azuth! Este castillo es capaz de acabar con la compostura del mago más templado. Sólo me queda la certeza de que pronto arrancaremos el mal de raíz. Entramos en el sótano del Castillo Ravenloft. Las toneladas de piedra negra retumban con un silencio ominoso en nuestros tímpanos, oprimiendo nuestra respiración en nuestro pecho. Sensación que se incrementa más si cabe al poner el último pie al final de la escalera.  Parece un sótano rela...

Las Atalayas de Ravenloft

  La guarida del vampiro era inmensa. Cada habitación, cámara y pasaje que explorábamos, parecía multiplicarse como las cercenadas cabezas de una hidra. A pesar de que el ambiente era opresivo y oscuro, una chispa de curiosidad e intriga bullía en mi interior con cada recodo girado y cada dintel atravesado. ¡Sin duda, estaba siendo una aventura muy emocionante y retadora, quizá la mejor de toda mi vida de picaruelo! La siguiente cámara en la que entramos parece ser una pequeña sala de estar. Apenas con tiempo para vislumbrar su interior, nos asaltan unas extrañas criaturas de forma gatuna, que junto a un peculiar humanoide ataviado con un brillante gorro rojizo y un escamoso lagarto chispeante, se interponen en nuestro camino. Nos dispersamos por el lugar y, mientras mis compañeros se encargan de los diablillos gatunos y la lagartija eléctrica, yo me escabullo por la espalda del anciano feérico para asestarle una mortal puñalada por la espalda.  Una nueva puerta conecta con ot...

Al interior del laberinto

 Entramos en una extraña habitación, en su interior encontramos un trono que preside la estancia y unas ventanas rotas que sólo dejan pasar la oscuridad de Barovia, volvemos a escuchar el llanto mucho más claro y cercano que antes, algo suena en el trono. Vislumbramos unos tentáculos negros como la noche que danzan lentamente, un corazón palpitante se arrastra hacia nosotros, ya no llora, solo grita y chilla. Vemos como de las sombras dos bocones barbotantes nos asaltan, aberraciones de este lugar maldito, que nos atacan una vez más. El llanto es ensordecedor y al grupo le cuesta realmente concentrarse, tal es la locura desatada, que el pequeño ladrón huye despavorido a toda velocidad por los pasillos del castillo, la guerrera parece también desconcertada, solo el paladín, junto con el mago y el sacerdote hacen frente a las amenazas. Los latigazos, las explosiones de fuego y los rezos crean un sonido mucho más atronador que el grito de la bestia, haciendo que la agonía de este ser ...

Expedición al Castillo Ravenloft

 "¿Quienes son todo esos de ahí delante?" La voz de Ravic me devuelve a la realidad. He estado sumido en mis pensamientos y recordando el final del combate de ayer con el dragón formado por espíritus...Azuth, fue ayer, podríamos decir que hace horas, y se me antoja que ocurrió hace más de un año...sí que puede hacerse largo un camino tan corto como el de subida al Castillo de Stradh, que tan bella y a la vez aterradora imagen ofrece desde abajo. Esperando encontrar la negrura por anfitrión, levanto la vista ante el comentario de Ravic. Todavía hay esperanza. Una sonrisa que algo tiene de amarga pero que no puedo reprimir del todo. El pueblo de Barovia junto a nuestros aliados se ha levantado para asaltar el castillo. Sería conmovedor si no significase la muerte segura de unas almas inocentes que por mucho han pasado ya. Nos cuesta su decepción, pero la decisión del grupo es unánime. No necesitamos consensuarlo: deben marchar a casa y dejarnos a nosotros con la misión. Por sue...

Ante las puertas hacia la oscuridad

Los héroes de Freeport iban ascendiendo por el camino en dirección al castillo Ravenloft. Ya cerca, tienen una vista privilegiada de todas las tierras que rodean Barovia. Un terreno que ya conocen bien. Un terreno que hasta hace poco había sido engullido por las tinieblas y ahora son bañados por una luz mortecina que se cuela a través de la perenne bruma. Toda esa oscuridad repartida por el territorio ha ido retrocediendo hasta concentrarse en un único punto… al mismo que se dirigen ahora mismo. Con cada paso, la lluvia se va haciendo más intensa, el viento cobra más fuerza y se hace más frío, y la luz que ilumina el camino es la de los continuos relámpagos. Caminan en silencio mientras las palabras del señor de estas tierras retumban en sus cabezas. “No somos tan diferentes. Somos el mismo tipo de persona, pero nos separa la perspectiva que da el tiempo. Hace más de lo que puedo recordar luchaba por el bien común, sin importarme el perjuicio propio. Creía en que un mundo justo era pos...