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Auge y caída

Frente a nosotros la imponente puerta de oro y gemas que nos separa de nuestro aciago destino, evitar el regreso del Señor de la avaricia Karzoug.   Desconocíamos si seguíamos en Faerum o habíamos llegado a otro extraño lugar de Leng, pero lo que era seguro es que en aquel lugar se iba a decidir el final de nuestra aventura, aquella que comenzó tiempo atrás en la tranquila villa de Cala Arenosa. Mientras Sumak, Thorik y Soros organizan nuestras defensas mágicas y se preparan para lo inevitable, Dorkas y yo recordamos como el azar nos llevó a entrar en el Dragón Oxidado, lugar donde conocimos a Thorik y entablamos amistad con Ameiko, como nuestros viajes nos guiaron hasta la fortaleza de los Flechas Negras, donde Soros se unió a nosotros y finalmente en el lugar menos esperado de todo Faerum, Sumak apareció para darnos su ayuda y esperanza. Tras los cánticos y susurros arcanos parece que estamos preparados para nuestro combate final. Abrimos las puertas y ante nosotros el calor del ...

Tras la tormenta

 La búsqueda llegó a su final. Mucho se ha hablado, cantado y escrito desde que al abandonar Xin-Shalast encontrásteis a Thom Merrilin mesándose su bigote envuelto en su capa de cuadros de tela multicolor. Y no sólo por Thom, juglar habitual en cortes y palacios, y por Los Arpistas, que os dieron un especial reconocimiento.  La noticia de los Héroes del Sihedrón que evitaron el fin de Faerûn se ha propagado tanto casi como que Xin-Shalast es ahora una zona de expolio y guerra en la que tienen el dudoso honor de convivir diferentes facciones de sectas, grupos mercaderes y enviados de un puñado de países. No siempre con buenas intenciones. De hecho, no en la mayoría de los casos. Pero es algo en lo que no queréis pensar ahora. Os habéis ganado un descanso, y bien merecido. Soros ha pasado algunos meses en una búsqueda arcana, al parecer relacionada con Leng. Thorik se ha quedado marcado por la intervención de Moradin, y si cabe es aún más celoso de su fe. Dorkas y Stolas recorre...

El Pináculo de la Avaricia

El último combate contra los esbirros de Karzoug nos dejó exhaustos y abatidos. Necesitados de un reparador descanso, volvemos a descender por la escalera en espiral que lleva a la planta inferior del Pináculo de la Avaricia. Pasamos la noche en esta extraña torre, sita entre dos mundos: Faerum y la dimensión del Leng… y en medio, la guarida del más terrible enemigo al que jamás nos hayamos enfrentado… Karzoug, el Señor de las Runas. Repuestos del agotamiento, tanto vital como mágico, nos disponemos a explorar la planta superior. La estructura circular se eleva a gran altura sobre la base de abajo. Alcanzamos la cámara en donde nos dieron la “bienvenida” los secuaces del Karzoug… ¡Menudo combate! Y solo ha sido el primero… Temo que nos pueda deparar el destino en semejante sitio. Tras concluir el ascenso, dejamos atrás las escaleras y atravesamos unas dobles puertas. Nos adentramos en un amplio pasillo curvo de gran altura, con varios accesos que nos introducen cada vez más dentro del ...

Las Ruinas de Thassilon

Vagamos por la inmensa ciudad de Xin Shalast todavía aturdidos por el último enfrentamiento, nadie quiere reconocerlo pero el cansancio extremo hace mella en nuestros cuerpos y mentes. La falta de oxígeno no ayuda y nuestra concentración disminuye al mismo ritmo que nuestros recursos.    Soros y Sumak hablan con nuestro único aliado en este lugar maldito, descubriendo el camino que debemos seguir para llegar hasta Karzoug. Una torre abandonada en el extremo norte de la ciudad es nuestro punto de partida, el lugar es húmedo y lleno de vegetación, no parece que la torre esté habitada.  Un tentáculo o quizás una liana golpea a Thorik, se suceden cortes y conjuros contra otra extraña criatura que habita esta malvada tierra. En mitad del combate una voz profunda nos súplica parar, con el arco todavía tensado, Dorkas y Thorik se acercan y dialogan, no escucho nada de lo que hablan, pero el monstruo huye entre los arbustos y el grupo parece safisfecho con la información que obte...

Cataclismo índigo

Desde que intentamos localizar esta ciudad, sabíamos a dónde veníamos. Una ciudad tan inmensa como el peligro que conlleva pisar sus calles. Avanzamos sin descanso y, tras terminar el día, parece que estamos en el mismo punto y, por las noches, en lugar de recuperar fuerzas, nos convertimos en presas de enemigos formidables que saben que estamos aquí… y nos están cazando. Gyukak, el gigante de piedra, nos propuso que generáramos una distracción, golpeando con fuerza a la milicia de Karzoug, para que él se fugara con un buen número de gigantes. La criatura es malvada, y por seguro no hará ningún bien allá a donde vaya y más si va escoltado de un grupo numeroso de gigantes… pero ahora mismo tenemos problemas mayores. Nos interesa debilitar las fuerzas de Karzoug como dé lugar, y si eso conlleva, además, que un grupo de su ejército se exilie, bienvenido sea. Tras andar horas y horas, llegamos a las afueras de Jotunburg, la cual estudiamos, y vemos cómo numerosos puentes imposibles asc...